Vigorexia: obsesión por el ejercicio

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El culto excesivo al cuerpo y a los músculos se le conoce como vigorexia o dismorfia muscular y forma parte de los trastornos psicológicos denominados dismorfias corporales. Conoce de qué se trata.

 

Vigorexia: obsesión por el ejercicio

“Mente sana en cuerpo sano”, esta es la frase a la que recurre una persona que busca el equilibrio físico y mental.

Cuando la necesidad de encontrar el balance perfecto se quebranta por otros factores y termina por convertirse es una obsesión de culto al físico entonces se cae en una adicción.

El culto excesivo al cuerpo se le conoce como vigorexia o dismorfia muscular y forma parte de los trastornos psicológicos denominados dismorfias corporales caracterizados por aquellas personas que tienen una falsa autoimagen llevándolos al mejoramiento constante de defectos físicos.

Al contrario de la anorexia nerviosa, la persona vigoréxica tiene una preocupación continua en ganar masa muscular, en el consumo de proteínas y anabolizantes, en el cumplimiento de una rutina de ejercicio, entre otras constantes.

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Como sabemos, la práctica regular de actividad física, buena alimentación y de meditación (descanso, según sea el caso) conlleva a un estado de bienestar físico y emocional, pero cuando se lleva a cabo de forma excesiva se está incidiendo en un posible desarrollo de adicción.

Los expertos comentan que las causas que desencadenan este tipo de adicción son múltiples. Factores sociales, culturales, psicológicos, ambientales y biológicos. Por mencionar un ejemplo, está la presión social de los medios, baja autoestima e inseguridad, patologías hereditarias, trastornos por hormonas y neurotransmisores, entre otros.

¿Cómo podemos identificar a una persona con dismorfia muscular? Más allá de que sea evidente el aspecto físico debemos prestar atención a los signos psicológicos y a las conductas complementarias.

Entre los síntomas de la vigorexia está la angustia constante por mirarse al espejo, falsa imagen de sí mismo, comparación de su cuerpo con otras personas, estrés por no ingerir alimentos proteínicos, ejercicio excesivo dejando de lado relaciones familiares y laborales y pensamientos obsesivos sobre el físico.

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Si una persona ha llegado a desarrollar dismorfia muscular sea en el caso leve o moderado los especialistas sugieren la intervención de tratamiento que deriva en la terapia cognitiva conductual (TCC).

En ella la persona toma conciencia del problema y de las percepciones dañinas, una vez que se da ese paso entonces el individuo comienza a modificar el comportamiento para llegar al bienestar personal.

En caso de tener síntomas más graves el experto receta antidepresivos acompañado de la terapia.

Si usted cree que tiene una afección de este tipo o conoce a una persona que tiene una imagen distorsionada como lo es la vigorexia, no dude en platicarlo con un experto en las adicciones.

Yo Dependo, somos una comunidad digital dedicada a prevenir y combatir las adicciones, conócenos.

 

 

Por Yo Dependo

 

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