Esclavo del juego: testimonio de un ludópata

ludopata

Al principio solo veía y jugaba por diversión. Después, empecé a descuidar mis relaciones, responsabilidades, salud y, por supuesto mi dinero. Conoce el testimonio de Daniel y su adicción al juego.

 

Salud en lo juegos de azar

“La ludopatía es una de las dependencias más disfrazadas que hay. Al alcohólico le delata su aspecto, pero el ludópata no. Uno puede proyectar a la sociedad una imagen positiva y estar lleno de escombros por dentro” (Nino, 2016).

 

Los expertos en salud clínica (psicología) y educación hacen hincapié en construir un círculo familiar fuerte y comunicativo, dicho en otras palabras, en tener y llevar buenas relaciones familiares.

Por otra parte, se dice que el origen de una adicción se debe a diversos factores como pueden ser genéticos, ambientales, psicológicos y sociales tales como falta de atención y cariño de los padres hacia los hijos.

Este fue el motivo por el que Daniel M comenzó en el mundo de los juegos de azar y las apuestas.

Esclavo del juego: testimonio de un ludópata

Soy Daniel, yo inicié visitando los casinos y casas de apuestas como un escape a mi sentimiento de abandono en casa.

Al principio solo veía y jugaba por diversión, poco a poco entendí la forma en como funcionaban algunas máquinas tragamonedas y la manera de cómo ganar dinero.

Ahí fue cuando saboreé una sensación de placer única y vigorizante. El deseo de ganar y conseguir más dinero estaba en mí cada vez que estaba frente a una máquina, ruleta, bingo o blackjack.

Al cabo de tres a cuatro meses tuve consecuencias pues empecé a descuidar mis relaciones, responsabilidades, salud y, por supuesto mi dinero.

A veces no iba a trabajar por estar en el juego, no comía ni dormía bien por estar pensando en apostar como si se tratará de un recuerdo de amor que retira el sueño.

A la par de mis deseos de jugar acumulaba deudas con amigos, primos, familiares y conocidos sembrándome más en mi ludopatía.

Pronto mis padres se dieron cuenta que estaba en quiebra, ¡ah¡, y, por si fuera poco, para calmar mi ansiedad por jugar tomaba alcohol en grandes cantidades. No solo tenía ludopatía sino también alcoholismo.

 

Al paso de los años tuve una racha atractiva jugando y ganando buen dinero. Yo creo que para ese entones tenía veinticinco años. Esa buena racha se detuvo y otra vez todo lo malo se presentó en mi vida de jugador compulsivo.

Hoy a mis veintisiete años puedo decir que estoy tratado y ha sido un proceso difícil pues tuve que ser intervenido por psicoterapeutas, médicos clínicos con el refuerzo de una terapia individual.

En mi experiencia el tratamiento me ha ayudado a controlar mejor mis impulsos y conductas de adicción.

Los quiero invitar a que si ustedes conocen o tienen un ser querido que sufre de una adicción a los juegos de azar se acerquen con esa persona y platiquen de lo malo que puede llegar a ser esta actividad de ocio.

 

Entrevista por Leo Morquecho

Testimonio/ Daniel M.

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