Testimonio de sobriedad II

sobriedad

Sobriedad, palabra que involucra llevar a cabo un reajuste de nuestras emociones, actitudes y comportamientos.

Mi experiencia con el alcohol

A casi un año de haber iniciado el camino de la abstinencia y sobriedad puedo asegurar que mi vida ha cambiado para bien en muchos aspectos de mi quehacer cotidiano.

Hoy comparto esta reflexión y mi experiencia que tuve con el alcohol y como comencé a tomar las decisiones correctas que me llevaron a la sobriedad.

Todos sabemos que parte de nuestra cultura como mexicanos es el echar unos tragos, sea por festejo, reunión, por tristeza, alegría, desestrés o cualquier otro motivo que nos inventemos.

Yo era asiduo a beber los fines de semana solo por socializar con mis compañeros de la universidad. Poco a poco noté que las cantidades de alcohol que ingería eran insuficientes por lo que aumenté las dosis hasta conseguir el estado de ebriedad y placer que deseaba.

Conforme pasaba el tiempo sentía la necesidad de tomar de tres a cuatro veces por semana y para alcanzar el estado de dicha que yo sentía conveniente tenía que acabar completamente borracho hasta perder la noción del tiempo y de lo que pasaba a mi alrededor.

Recuerdo una ocasión en particular en donde terminé por tocar fondo, me encontraba bebiendo tres días seguidos en un lugar de mala fama. Esa vez me miré al espejo y estaba demacrado, deseaba la muerte, no tenía dinero para el transporte y encima había olvidado compromisos familiares, de pareja y laborales, ahí fue cuando me di cuenta de que necesitaba cambiar por completo el hábito de la bebida.

La vida en sobriedad

Luego de haber tomado conciencia del problema empecé con practicar por mi propia voluntad la abstinencia, desde luego que sentía ansiedad por beber.

Gradualmente fueron disminuyendo los deseos de ingerir alcohol gracias al ejercicio de acercarme con un especialista en temas de las adicciones. Con la ayuda de un médico nutricionista y de mucha fuerza de voluntad de cambiar por mí mismo y de dejar atrás esa mala experiencia fue que se originó un cambio.

Sé que suena sencillo, pero créanme, no lo es. Cuando acudí con el experto me dio una especie de guía para comprender el problema y para darle solución a mi etapa de alcoholismo.

La clave y el secreto esta en la sobriedad. Lo sé, todos entendemos por sobriedad aquella persona no está bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, esta palabra involucra el llevar a cabo un reajuste de nuestras emociones, actitudes y comportamientos con respecto a la codependencia al alcohol.

Tal como lo señala el médico José Elizondo: “aprender a vivir en la abstinencia a través de un continuo crecimiento emocional que permita alcanzar la madurez. Alcanzar la sobriedad implica la práctica de cualidades como la libertad, la honestidad y la humildad. Una vez alcanzada la inercia de la sobriedad se logra un crecimiento progresivo que conducirá al objetivo final que es la felicidad (sobriedad emocional).

Amigos lectores, este artículo es informativo. Si alguien cercano a ti o tú eres esa persona que necesita ayuda con el hábito de la bebida, no dudes en platicarlo y acercarte a los expertos.

 

Testimonio Anónimo

 

 

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