Templanza y adicciones

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En última instancia, las adicciones son una desproporción congénita o adquirida.

Adicciones y refrenamiento

El célebre Miguel de Montaigne en su ensayo De la moderación nos recuerda que incluso la prudencia y la virtud en exceso se vuelven vicio: “no seáis más prudente de lo necesario, mas sedlo con sobriedad”.

Además, menciona que nuestra natural falta de refrenamiento convierte lo bello, verdadero y útil en su opuesto: un hábito destructivo. La alimentación, las ganas de convivir, la atracción amorosa, el deseo de guardar para mañana, en exceso se transforman en gula, alcoholismo, lujuria, avaricia, celos y otros capitales libertinajes.

“El arquero que sobrepasa el blanco comete igual falta que el que no lo alcanza”. Una adicción, una dependencia destructiva o autodestructiva, en última instancia, es una desproporción congénita o adquirida.

Incluso en las relaciones de pareja “el amor que profesamos por nuestras mujeres es bien legítimo; mas no por ello la teología deja de refrenarlo ni restringirlo” (Montaingne).

Cabe conocer lo que al respecto nos dice el poeta José Watanabe: “cuando todas las partes de un drama están controladas por el refrenamiento, el efecto es más conmovedor”.

Y, por último, saber lo que al respecto nos dice Octavio Paz, nuestro único premio Nobel de literatura: “la abstención del ermitaño se resuelve en un delirio solitario. El deseo irrefrenable de saciar todos los apetitos, el libertinaje, no es una escuela de sensaciones y pasiones extremas, sino un estado más allá de las sensaciones, quizá un impulso de muerte”.

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Y, por otro lado

La historia una y otra vez nos recuerda que la censura y la prohibición aumentan aquello que niegan (recuérdese, por caso, la prohibición del alcohol en los años veinte del siglo pasado), y que en lugar de represión deberíamos hablar de información. Véase el caso de la nicotina: sin prohibir su uso, recortando su publicidad e informado de sus perjuicios se ha logrado disminuir la tasa de fumadores respecto a los años ochenta.

 

Juan Carlos Cruz │

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