No hay cura para las adicciones

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¿Se puede salir de una adicción? Probablemente en tu vida alguna vez te has topado con una persona adicta, ya sea un familiar, amigo o conocido, ante esta situación, la reacción más común suele llevar un “está así porque quiere”.

 

Para muchos, este pensamiento es recurrente y, a pesar de notar un problema, si el adicto decide evitar un tratamiento, la mejor solución es aceptarlo, acompañarlo, o en todo caso, dejarlo de lado.

 

Socialmente, hay dos líneas de pensamiento sobre las adicciones: la primera dice que su cerebro está químicamente “secuestrado” por las drogas. La segunda ve a la persona adicta como “un delincuente egoísta” a quién no le interesan los demás.

 

Las personas que sufren una adicción, cualquiera que sea el tipo, por lo general niegan su problema. Lamentablemente y a pesar del pensamiento social, una persona adicta a las drogas es una persona enferma y es necesario brindarles todo el apoyo posible.

 

Una adicción se denomina como una enfermedad primaria y crónica, es un problema cerebral, pero no es una patología degenerativa como el Alzheimer o el cáncer, ni tampoco es evidencia de una mente delictiva.

 

Es un problema de aprendizaje, una diferencia en el modo en que el cerebro hace conexiones, misma que afecta la manera como procesamos la información sobre la motivación, la recompensa y el castigo.

 

Como muchos problemas de aprendizaje, el comportamiento adictivo se moldea por influencia genética y el entorno durante el desarrollo.

 

¿Por qué una persona se vuelve adicta? 

Científicos interesados en el tema han estudiado la conexión entre los procesos de aprendizaje y la adicción por décadas, mediante investigación con animales y estudios radiológicos, los neurocientíficos lograron reconocer qué regiones cerebrales están relacionadas con la adicción y de qué manera.

 

Estudios muestran que la adicción altera la interacción entre las regiones medias del cerebro como el tegumento ventral y el núcleo accumbens, mismos que están ligados con la motivación y el placer, así como partes de la corteza prefrontal que ayudan a tomar decisiones y a establecer prioridades.

 

Estas redes determinan a qué le damos valor para poder asegurar que logremos ciertas metas biológicas importantes. Básicamente, la adicción ocurre cuando estos sistemas cerebrales están enfocados en objetivos incorrectos.

 

Una persona que creció con un sistema nervioso hipersensible, que lo hace sentir constantemente abrumado, abandonado y no amado, puede ser fácilmente influenciado a encontrar una sustancia que logre calmar el estrés social, las drogas se convierten en un escape.

 

¿Hay cura para las adicciones?

Es imposible hacer que una persona se sienta amada, apreciada y/o valorada, si ella misma no percibe ni acepta ese amor. Tratar con ansiedad, depresión, inseguridad, entre otros problemas psicológicos, conlleva un gran esfuerzo.

 

Para una persona adicta en estado de negación, cualquier comentario o acción respecto a su adicción puede tomarse como un ataque, para eso, es necesario hablar claramente, ser paciente y comprensivo.

 

Debido a que no existe una cura para las adicciones, el proceso no es rápido ni fácil, pero llevando un tratamiento es posible manejar la adicción en forma satisfactoria.

 

Un tratamiento contra adicciones permite que las personas contrarresten los efectos perjudiciales de las drogas en el cerebro, el comportamiento, y de esta forma recuperen el control de su vida. Si la compulsión que sustenta su adicción es dirigida a canales más saludables esto será una gran ventaja para su mejora.

 

La habilidad de persistir es un valor: una persona con adicción solo necesita aprender cómo redirigirla.

 

Fuente:  Szalavitz, M.(2016)  “¿Es posible superar una adicción?“ Consultado en Julio 2021. https://www.nytimes.com/es/2016/07/01/espanol/opinion/es-posible-superar-una-adiccion.html

 

 

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