El ‘Libro Grande’ de Alcohólicos Anónimos

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El Libro Grande de Alcohólicos Anónimos (AA) es un instructivo para familiares y para quien padece alcoholismo directamente.

Alcohólicos Anónimos del mundo

La famosa asociación internacional Alcohólicos Anónimos comenzó en 1935 en Akron, Estados Unidos, cuando un corredor de bolsa y un médico de Ohio se dieron cuenta de que verbalizando sus problemas con el alcohol lograban mantenerse sobrios.

A posteriori, las reuniones AA se replicaron gradualmente hasta llegar a conformar una comunidad de millones de personas en unos 170 países.

Tienen como manual de ayuda el Libro Grande (aquí un link de descarga gratuita), que es instructivo en varios sentidos, porque aporta testimonios de médicos y de quien padeció desde adentro.

Los relatos y recomendaciones que hay en el Libro Grande de Alcohólicos Anónimos extrañan. Y esa es su virtud: extrañarse es, como lo intuyó el filósofo Ortega y Gasset, comenzar a entender.

Independientemente de la fe que practiquemos o, por el contrario, si no practicamos ninguna, el libro es servicial en el sentido de que nos quita ciertos prejuicios, naturalmente surgidos de la ignorancia de la naturaleza de este padecimiento.

alcoholismo

El deseo imperioso

Para quien esto escribe, por ejemplo, siempre resultó una incógnita por qué hay personas que una vez que comienzan no pueden parar, sino hasta el desmayo. El Libro Grande lo llama “el deseo imperioso”, una fuerza que incluso se puede llamar metafísica, ya que orilla a beber contra su voluntad a quienes la padecen.

Juzgar a la ligera sin saber que es algo así como una condición congénita que el sujeto no eligió, sino que vino con él, es, en el menor de los casos, erróneo (cabe aclarar que el deseo imperioso en muchos casos tiene solución).

El manual también habla de otro tipo de alcohólicos y alcohólicas, como el maníaco depresivo. De hecho, hay un episodio de sugestivo título al respecto: “Dieciséis relatos que pueden ayudarle a decidir si usted es alcohólico, también si A.A. es para usted”. Cabe, por último, recomendar su lectura, o por lo menos una hojeada, a los amigos, familiares, cónyuges, colegas y a todo humanista que quiera saber más del tema. El Libro Grande también puede ser aterrador.

 

Juan Carlos Cruz │

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