Dependencia emocional, una droga dura

dependencia emocional

La dependencia emocional puede llegar a convertirse en un problema con múltiples resonancias.

Dependencia y equilibrio

El manejo de las relaciones interpersonales puede salirse de proporción y tornarse una patología con múltiples resonancias.

Es útil que conozcamos los síntomas que los especialistas, desde diversos enfoques, nos señalan, para en su caso, llegar a un diagnóstico y encontrar un tratamiento adecuado. Algunas llamadas de atención sobre de la dependencia emocional serían:

1.      ¿Se encuentra usted en una continua búsqueda de pareja?

2.      ¿Tiene miedo o intolerancia a la soledad?

3.      ¿Padece autoestima muy baja con menosprecio de las cualidades personales?

4.      Desde un punto de vista de su propio sentido del equilibrio, ¿siente que necesita en grado superlativo de alguien?

5.      ¿Ha detectado un patrón de relaciones con personas narcisistas, egoístas y hasta violentas?

Vínculos horizontales y verticales

Por un lado tendemos a relacionarnos con los demás y a establecer vínculos afectivos, por el otro, los factores sociales y económicos a veces inciden en la falta de empatía y la competitividad a ultranza.

La disyuntiva radica en que, sin llegar a los extremos del aislamiento, se establezcan vínculos sanos (horizontales), es decir, relaciones donde se da y se recibe, se cuida y se apoya en de una forma equilibrada.

Pero cuando se llega a los vínculos verticales la dependencia de A por B es tan completa y cansina que es extrapolable a una pasión autodestructiva o hasta a una enfermedad.

dependencia emocional

Hacia una solución

Hay varios enfoques para ayudar a las personas que se hallan en una relación vertical. Algunos especialistas trabajan las variables intrapsicológicas como el reforzar la autoestima, otros optimizan los recursos emocionales, las habilidades sociales o la reconstrucción cognitiva para mejorar la situación de dependencia emocional. Busque una a su medida, y recuerde, cuestionarse al respecto, ya es un comienzo.

 

Por Juan Carlos Cruz│

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *