Defectos de carácter o pecados capitales

defectos de carácter

Hablar de los defectos de carácter resulta bastante incómodo ya que no es sencillo reconocerlos en sí mismo y mucho menos aceptarlos ante otros. Una de las formas de evadirlos es mediante sustancias como el alcohol, puesto que nos inhiben de la realidad y a ningún adicto le gusta oír sus verdades, mucho menos cuando se trata de sus defectos.

Soberbia, lujuria, gula, avaricia, pereza, ira y envidia; el antídoto de estos defectos serían sus contrarios, las virtudes, que son: humildad, castidad, mesura o templanza, generosidad, caridad, tolerancia y diligencia.

A continuación, enlistamos algunos consejos del libro “Un nuevo impulso” (2007) de Marshall Goldsmith para superar cada uno de estos defectos de carácter o pecados capitales en el contexto laboral y lograr el éxito por medio del liderazgo:

La Ira

pecados capitales

Nos encontramos con “perder el control en las situaciones que me sacan de quicio”, “utilizar la visceralidad como una forma habitual de dirigir”, “matar al mensajero de manera frecuente”. Son tentaciones de la ira, que es una excitación excesiva ante la adversidad. Confucio nos enseñó que “quien domina su ira, domina a su peor enemigo”.

La soberbia

soberbia

Hábitos como añadir un comentario personal en cualquier discusión o aportación de otro, decirle constantemente al mundo lo listo que soy o no practicar el reconocimiento a los colegas o colaboradores. Son tentaciones de la soberbia, una estima sobrepasada que busca la atención constante. Conviene recordar, por mucho éxito que tenga, que se es mortal; que se debe ser humilde y humano.

La envidia

envidia

Se sitúan peligrosos hábitos como el de evaluar constantemente a los demás, el de la negatividad (déjame explicarte por qué no funcionará) y el de no expresar gratitud. Son sutiles formas de envidia, el rencor o tristeza por las cualidades del otro. En un equipo, los logros son de todos. Napoleón decía que “la envidia es una declaración de inferioridad”.

La lujuria

lujuria

Corresponde a querer ganar a toda costa, aun machacando al otro, hacer comentarios despectivos, abusando del sarcasmo y no escuchar apenas a los demás. Son tentaciones de lujuria, entendida ésta no como falta de castidad sino como falta de respeto. Hemos de desterrar la idea de tratar al otro como un “recurso”, sustituir ese terrible pensamiento de Hobbes “el lobo es un lobo para el hombre” por el más práctico de Séneca: “la persona es un ser sagrado para otra persona”.

La avaricia

avaricia

Hábitos como “ocultar información para parecer más importante”, “empezar cada comentario con un no o un pero” (porque yo soy siempre el que tiene razón) o “apuntarme los tantos de los demás (hacer el robamedallas)”. Son sutiles variantes de la avaricia, un deseo desordenado de posesiones (no exclusivamente dinero: información, logros, opiniones acertadas). Gandhi dijo que “en la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la codicia de algunos”.

La gula

gula

Hábitos perniciosos como obsesionarse con alcanzar los objetivos constantemente, abusar de filias y fobias (estás conmigo o contra mí) o no asumir jamás la culpa de mis errores. Son las nuevas formas de gula, deseo desordenado de comer no exclusivamente ligado al alimento o la bebida, sino a los objetivos, las relaciones o los fallos. Fernando Savater ha escrito que “la gula se convierte en pecado cuando ofende al derecho o las expectativas del otro al comer lo de los demás, acaparar y dejarlo con poco o nada”.

La Pereza

pereza

Hábitos como pensar que soy como soy y ya no puedo cambiar, excusarme o justificarme constantemente o añorar el pasado, esperando que vuelva, tentaciones de la pereza.

En definitiva, la Inteligencia social consiste en buena medida en evitar esas “bajas pasiones”, señaladas por Gregorio I el Magno en el año 600 y concretadas por Tomás de Aquino (1225-1274), el principal filósofo escolástico.

¿Qué puede hacer el/la líder? Recurrir a la reflexión, al descubrimiento y a un plan de acción para cambiar de hábitos. Precisamente lo que busca (y logra) el coaching estratégico.”

Recomendamos ampliamente la lectura de Un nuevo impulso para la concientización y creación de un plan estratégico para dominar y lograr cambiar estos malos hábitos que abonan en detrimento de nuestro éxito profesional y espiritual.

un nuevo impulso

 

Fuentes

Cubeiro, J. (2012). “Los 7 pecados capitales y cómo superar los 16 malos hábitos que impiden el éxito”. Fabián Couto Blog. Recuperado en febrero del 2021 de https://fabiancouto.wordpress.com/2012/12/18/los-7-pecados-capitales-y-como-superar-los-16-malos-habitos-que-impiden-el-exito/

Goldsmith, M. y Reiter, M. (2007). Un nuevo impulso, descubra los 20 hábitos que frenan su ascenso. España: Empresa activa

 

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